lunes, 27 de abril de 2020

Confabulando

¡Buenos días!

Antes de comenzar recuerda hacer un poco de gerontogimnasia…

Ahora que ya has acabado, ¿sabrías decir que día de la semana es hoy? ¿Y del mes? ¿Y en que año estamos?

¿Te acuerdas que día se celebró la semana pasada?......¡Efectivamente! El Día del Libro
Por ello hoy vamos a tratar este tema que tantos recuerdos nos trae, así como conocimientos, enseñanzas y aprendizajes. Para ello… ¡¿qué mejor que hablar sobre las fábulas?! maestras donde las haya de las enseñanzas.
¿Nos acompañas?

Vamos a recordar primeramente  ¿Qué son las fábulas?
La fábula es un género literario narrativo que deriva del cuento, pero se diferencia de este en que el narrador da una lección moral a través de la historia contada.
Las fábulas también poseen frecuentemente animales personificados, a los que se les atribuyen características humanas.
Las fábulas fueron creadas en el Oriente y se esparcieron alrededor del globo. Se cree que su curso habrá sido de la India a China, de allí al Tíbet, y finalmente a Persia.
Sin embargo, suele decirse que las fábulas se originaron en Grecia, ya que es allí donde alcanzaron la forma y las características que hoy conocemos.
Las primeras fábulas registradas datan del siglo VIII a. de C. El primer volumen encontrado, Pantchatantra, fue escrito en sánscrito y después se tradujo al árabe.
Esopo fue uno de los más famosos fabulistas, a pesar de que no haber inventado el género. Por ello, hoy es recordado como su gran divulgador.

No sabemos a ciencia cierta cuántas historias llegó a crear. Se han encontrado una serie de manuscritos a lo largo del tiempo, aun cuando sea imposible garantizar su autoría. El mayor especialista en la producción de Esopo fue el francés Émille Chambry (1864-1938).


Te queremos comenzar preguntando si recuerdas alguna. ¿Les contabas alguna a tus hijos? Juntaros y recordar cuáles se os vienen a la cabeza a unos y a otros.

Nosotras os proponemos algunas.

¿Seríais capaces de resumir la moraleja?

Aquí las tenéis:

1. El pastor mentiroso:
Había una vez un pastor muy bromista y mentiroso. Todos los días, cuando regresaba a su casa,
después de haber llevado a pastar a su rebaño, entraba corriendo en el pueblo gritando:
- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!
Al oír los gritos, todos los habitantes se metían en sus casas muertos de miedo. Y allí encerrados se quedaban hasta que oían de nuevo al pastor:
- ¡Ja, ja, ja! ¡No es verdad! ¡Sólo era una broma! ¡Tontos!
Y todos los días los habitantes del pueblo miraban malhumorados al pastor que siempre se alejaba riéndose.
Todos los días… Hasta que… ¿Sabes qué pasó?
Un día, como tantos otros, el pastor volvió corriendo al pueblo. Gritaba tanto o más que en otras ocasiones:
- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!
Pero esta vez corría más deprisa de lo normal y gritaba también más fuerte de lo normal… Sin embargo, los vecinos del pueblo no le hicieron ni caso, hartos ya de que el pastor les hubiera
engañado tantas veces…
Y ¿Sabes cómo terminó todo? ¡Claro! Esta vez sí que fue verdad que venía el lobo. Y como nadie
del pueblo le hizo caso, el pastor se quedó sin ovejas, pues el lobo se las comió todas.

2. La cigarra y la hormiga
“Era un caluroso verano. Una cigarra, protegida del sol por la sombra un árbol y disfrutando el momento sin ninguna intención de ponerse a trabajar, cantaba y cantaba continuamente. Mientras vió como su vecina, una trabajadora hormiga, se encontraba trabajando arduamente para ir llevando comida a su hogar.
La cigarra le ofreció cantar y descansar, a lo que la hormiga la indicó que debería dejar de estar ociosa y ponerse a recoger alimentos. La cigarra ignoró su consejo.
Meses después llegó un invierno frío, que sorprendió a la cigarra sin nada que comer ni un sitio al que ir. Desesperada acudió a su vecina la hormiga pidiéndole ayuda. Sin embargo, la hormiga contestó preguntando qué había hecho durante el verano. La cigarra le dijo que cantar, a lo que la hormiga le respondió que bailara ahora ya que cuando pudo no hizo nada para evitar esa situación, y cerró la puerta dejando fuera a la cigarra".


A continuación os dejamos las MORALEJAS para ver si coinciden con las que vosotros/as habeis pensado.

1. Nunca digas mentiras si quieres que luego las personas te crean. Di siempre la verdad y las personas acudirán en tu ayuda cada vez que lo precises.

2. La moraleja es clara: debemos esforzarnos y trabajar duro para subsistir y conseguir llevar a cabo una vida digna que nos permita sobrevivir., mientras que la vagancia y la falta de actuación nos pueden salir caras. Debemos ser constantes, perseverantes y previsores.


Nos despedimos por hoy pero mañana volveremos para celebrar el Día del Libro con vosotros/as
Mientras tanto aquí os dejamos con El Himno a la Alegría.


Seguro que os traerá un montón de recuerdos de buenos momentos.



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